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Mucho más que dar clases

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libros


Comienza la clase y el reloj se dispara, 90 minutos transcurren como si fueran segundos. Llegamos al final y todavía nos quedan temas por discutir porque el tiempo resulta una variable molesta. Así he vivido casi todos los días de clase en los últimos 25 años.


Es por eso que el cierre de un nuevo año, en una tarea que comparto con cientos de colegas en la Universidad de Montevideo, merecen un especial agradecimiento.  Es justo decir que le debo mucho a la Universidad de la República donde estudié, concursé y aprendí a dar clases. Sin embargo, hace más de dos décadas trabajo en la UM y estos años me dejan incontables momentos entrañables. Con seguridad he recibido mucho más de lo que puedo dar, por eso comparto con ustedes una pequeña parte de esta experiencia.

En la Universidad se construyen sueños. Los alumnos llegan con ilusiones grandes o pequeñas, con ganas de cambiar el país o simplemente con la ilusión de terminar una etapa de estudio. Esas ambiciones, no importa el tamaño que tengan, merecen nuestra atención porque forman parte de una biografía irrepetible. Con cada grupo de alumnos, somos parte de una generación de historias individuales que no se repiten.

Además, en cada tiempo hay nuevas perspectivas sobre la realidad y sobre el futuro, en cada tiempo hay nuevos sueños en los corazones de nuestros alumnos. Entenderlos es parte del desafío y hacerlo de modo sostenido es una labor que nos enriquece de modo invalorable ya que nos exige una actualizada comprensión de la realidad.

Es así que los profesores buscamos nuevas formas de explicar, nuevos ejemplos, nuevos autores que inspiren, nuevas formas de evaluar, nuevos ejercicios para pensar y una larga lista de tareas que conllevan esta búsqueda permanente. Procuramos conectar con cada alumno porque sus logros son nuestros y sin buscarlo las satisfacciones fruto de las metas alcanzadas se multiplican cada año.

Ser parte de una biografía, esforzarnos por entender el hoy y el mañana para encender la llama en cada curso hace que el tiempo siga corriendo ligero. Solamente hay unos pocos días en los que alguien nos cambia aquel atlético reloj de pared por uno perezoso: los días de examen y de corrección. Y sí… también nos toca corregir y poner una nota final. Pero el cierre del curso anuncia que vendrán otros alumnos que también esperan lo mejor de nosotros.

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One thought on “Mucho más que dar clases”

  1. Mariana says:

    “Ser parte de una biografía” es una frase muy visual y cierta.

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