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Category Archives: Ficción

Las cosas no van bien

Estaban acostados en el pasto. Eran ellos dos y el campo. Él tenía los ojos cerrados. Ella no sabía si se hacía el dormido o de verdad dormía, pero eso la tranquilizaba. Siempre le pareció una mala señal cuando alguien no cierra los ojos mientras

Manchester

Antes, Mario desayunaba en el Manchester. Pedía un cortado, una medialuna y dos vasos de agua. Pedía los dos a la vez para no morir de sed entre que terminaba uno y se lo volvían a llenar. A las 8, el mozo de turno, que

La plaza

Salvador fue el primero en llegar a la plaza, a ese lugar de la plaza que quién sabe por qué razón nos apropiamos, si ni siquiera tiene un banco. Es un pedazo de pasto bastante incómodo para sentarse. Lo habremos elegido, sin darnos cuenta, porque

Mediotanque

Volví a mi casa. Salvo por algunas construcciones nuevas, todo seguía igual en la pequeña ciudad que ya no era tan pequeña. Llegué por la mañana, y esperé en el living a que fuera una hora razonable para visitar a mis amigos. Mis padres dormían.

El sujeto

El sujeto acostumbraba a que la vida lo atropellara. El tiempo siempre está en ventaja y por mucho que el sujeto corriera, el sujeto nunca podría ganar. El sujeto decide dejar de correr, hacerse a un lado y caminar admirando el paisaje. Levanta los brazos

Fotografía: Delfina Milder

Hormiguero

“Todo está desordenado”, pensó Mario en el cruce caótico de la avenida de su casa Había ido al supermercado a comprar comida y veneno para las hormigas que habían ocupado la cocina. Pero las góndolas tenían un orden distinto al del día anterior. Las habían

Fotografía: Nicolás Barboza

Colores

Joaquín miraba el patio desde la ventana. Hoy, por algún motivo que no comprendía, le resultaba extraño verlo vacío, sin ningún niño corriendo por allí. Los imaginaba, en ese preciso instante, sentados en sus bancos, ansiosos, conversando entre ellos esperando que llegase el recreo. El

Símil cuero

Era el último fin de semana de junio pero hacía calor. Nada atípico para San Juan. Algunas casas de Salto tenían la marca de agua recién grabada, esa que define el límite entre pintado y despintado, limpio y sucio, seco y húmedo. Desde el apartamento

Fotografía: Delfina Milder

Sin razón aparente

Mientras espera que se apague la luz de la jarra eléctrica, Mario aprovecha para hablar en voz baja. Esos minutos son sagrados; como la espera del microondas o la luz verde Había aprendido a no apurarse, hasta podía manejar los movimientos de su propio cuerpo

El pasillo

Cuando entraba por la noche en el pasillo donde la luz se encontraba apagada, lograba percibir mi soledad en esa oscuridad. Me estremecía. Percibía que me seguían y se movían a medida que yo lo hacía, como estudiándome. Pero, nunca se acercaban lo suficiente como