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Category Archives: Pie de foto

Mamá Occidente

Desesperada, los pensamientos le saltaban de un hemisferio a otro, no podía contenerlos, corría pero había dejado de alcanzarlos. Cuando aparecía Mamá, se desesperaba aún más, porque sabía que tendría que correr también con las piernas. Y mientras tanto sus pensamientos seguían incontenibles, inalcanzables, insaciables.

Recursos cubanos

Lo más grave de la enfermedad comienza cuando el paciente dice que no está loco. Quién no lo ve, siempre corre peligro de estarlo. Ha desarrollado manías muy particulares, trascendiendo los límites de la propia creatividad. Se ha rodeado de frascos, y al no encontrar

Cuidado: aguas peligrosas

El rastro de los pasos se vuelve complejo, marcado sobre la superficie extraña y ajena, es imposible de remover. Es peligroso eso de andar mostrando la ruta de quienes llevan al viento las banderas de la historia, quienes silban como leñadores al alba una melodía leve

Atrapen la bandera

Atropellada, revuelve sus manos en el fondo de la carpa azul. Siente deslizar sus dedos a través de la red de hilo de algodón de mala calidad, desespera, se irrita. No le importa buscar con brutalidad ni desordenar lo que ya está pronto, porque ya

Aeropuerto ruso

La maldición de haber nacido en el cuerpo de una manzana que no pudo evitar caer y golpear a un hechicero en la cabeza, la transcripción física del lugar donde aquel guardaba el orgullo intelectual. Los puños envolviéndose en sí mismos, intentando calmar una frustración

Juego de niños

Amigos los niños, enemigos sus padres. Se han vuelto productos publicitarios que cargan la información transmitida por sus creencias culturales y familiares tan solo una década antes de aquel momento. Estrecho y firme el brazo dominante. Lo imita una boca que, en el fondo, quiere

Secretos de héroe

Caminan el horizonte con los ojos fijos en el enemigo. Como cualquier felino que caza exitosamente a su presa, lo analizan. Calculan distancias y velocidades. Agudizan el oído y le rezan al viento para que les traiga información de guerra. El paisaje comienza a verse

Realismo de Horacio Quiroga

Las baldosas de ceniza eran interrumpidas por dos cuerpos de cuero negro que le servían de vehículo. Lo seguían a todos lados y él, contento, los arrastraba con orgullo de quien se viste para una fiesta en la selva. Y con una curvatura tatuada en

Tributo a una diosa maya

Oscurecidos los cuerpos, en pura paradoja, por la iluminación de un astro universal que amenaza con una secta. En otra parte del mundo le hubiera hablado al lector del círculo sobre las plumas pálidas de Jonsu, o de la luna menguante en la frente de

¡Corre, Bean, corre!

El pecho rendido de un recorrido que atravesó urbes repletas y urbes desiertas. Comenzó a suspirarle al oído su esperanza que, de a poco, iba apaciguándose. Le habló una lengua en roce con un paladar, trancados los fonemas, la vuelta a dos niños pasándose un