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All posts by Delfina Milder

Uruguaya

Aunque sea imposible imaginarlo, Montevideo fue una ciudad de colores. Lo fue hasta que una ordenanza municipal de 1911 la condenó al no-color: “solo será permitido en adelante y desde la promulgación de la presente ordenanza, la pintura o blanqueo de los edificios imitando materiales

Si nos tiramos al agua

Si hay algo que nos hace idénticos como seres humanos, decía David Foster Wallace, es nuestra creencia callada y secreta de que en el fondo somos distintos a todos los demás. Y es lo que afirma Oliver Tate en la primera línea de la reconocida

Lo inanimado se deprime

“Su casa es la más deprimente en la que estuve, y no podía dejar de pensar en eso. Todo: la puerta, la mesa, la vista horrible a una fábrica abandonada, la vista al patio abandonado del apartamento del primer piso, la vista desde la otra

Fotografía: Delfina Milder

Hoy no llueve y mañana tampoco

Entre las noticias más leídas de El País hoy está “¿Cómo estará el tiempo hoy?”. El Observador titula: “Al fin uno: pronostican fin de semana sin lluvia y con ascenso de temperatura”. En la noticia de El País, tres de cuatro estaciones meteorológicas dicen que hoy estará soleado

Un trapo sucio

“Parece una casa abandonada”, le decía la mujer cuando llegaba de trabajar. Se paraba en el portón antes de entrar, miraba el jardín, abría la puerta de la casa y le reprochaba el abandono y el descuido al hombre sentado en el sillón. Decidió que

Las cosas no van bien

Estaban acostados en el pasto. Eran ellos dos y el campo. Él tenía los ojos cerrados. Ella no sabía si se hacía el dormido o de verdad dormía, pero eso la tranquilizaba. Siempre le pareció una mala señal cuando alguien no cierra los ojos mientras

Hospital

Todos los hospitales se parecen. El olor, las luces y los colores son los mismos en cualquier hospital. El caos de la Emergencia y el silencio de Cuidados Intensivos varios pisos más arriba. El frío, los pasillos largos, los chistes entre funcionarios, su distancia emocional.

Manchester

Antes, Mario desayunaba en el Manchester. Pedía un cortado, una medialuna y dos vasos de agua. Pedía los dos a la vez para no morir de sed entre que terminaba uno y se lo volvían a llenar. A las 8, el mozo de turno, que

La plaza

Salvador fue el primero en llegar a la plaza, a ese lugar de la plaza que quién sabe por qué razón nos apropiamos, si ni siquiera tiene un banco. Es un pedazo de pasto bastante incómodo para sentarse. Lo habremos elegido, sin darnos cuenta, porque

Mediotanque

Volví a mi casa. Salvo por algunas construcciones nuevas, todo seguía igual en la pequeña ciudad que ya no era tan pequeña. Llegué por la mañana, y esperé en el living a que fuera una hora razonable para visitar a mis amigos. Mis padres dormían.