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All posts by Delfina Milder

Las cosas no van bien

Estaban acostados en el pasto. Eran ellos dos y el campo. Él tenía los ojos cerrados. Ella no sabía si se hacía el dormido o de verdad dormía, pero eso la tranquilizaba. Siempre le pareció una mala señal cuando alguien no cierra los ojos mientras

Hospital

Todos los hospitales se parecen. El olor, las luces y los colores son los mismos en cualquier hospital. El caos de la Emergencia y el silencio de Cuidados Intensivos varios pisos más arriba. El frío, los pasillos largos, los chistes entre funcionarios, su distancia emocional.

Manchester

Antes, Mario desayunaba en el Manchester. Pedía un cortado, una medialuna y dos vasos de agua. Pedía los dos a la vez para no morir de sed entre que terminaba uno y se lo volvían a llenar. A las 8, el mozo de turno, que

La plaza

Salvador fue el primero en llegar a la plaza, a ese lugar de la plaza que quién sabe por qué razón nos apropiamos, si ni siquiera tiene un banco. Es un pedazo de pasto bastante incómodo para sentarse. Lo habremos elegido, sin darnos cuenta, porque

Mediotanque

Volví a mi casa. Salvo por algunas construcciones nuevas, todo seguía igual en la pequeña ciudad que ya no era tan pequeña. Llegué por la mañana, y esperé en el living a que fuera una hora razonable para visitar a mis amigos. Mis padres dormían.

Fotografía: Delfina Milder

Hormiguero

“Todo está desordenado”, pensó Mario en el cruce caótico de la avenida de su casa Había ido al supermercado a comprar comida y veneno para las hormigas que habían ocupado la cocina. Pero las góndolas tenían un orden distinto al del día anterior. Las habían

Fotografía: Delfina Milder

Sin razón aparente

Mientras espera que se apague la luz de la jarra eléctrica, Mario aprovecha para hablar en voz baja. Esos minutos son sagrados; como la espera del microondas o la luz verde Había aprendido a no apurarse, hasta podía manejar los movimientos de su propio cuerpo

Fotografía: Delfina Milder

Algo lindo

– Cerrá los ojos y pensá en algo lindo-, dijo la enfermera. No era tarea fácil. En este último tiempo, nada de lo que se le había cruzado por la cabeza podía considerarse lindo. Aun así hizo un esfuerzo. Pensó en su barrio en esa

Escondido en el patio

Entró a la casa como si fuera la primera vez. Caminó despacio hacia el estar, procurando no hacer ruido. El ambiente tenía un olor dulce, cálido, distinto al que esperaba encontrar. Le costaba mucho entrar a la casa de otros por primera vez, ya que