Browse By

Javier Abdala, el artista del reciclaje

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestEmail this to someone

Fotografía: Lucía Castglioni


“Diferente”, esto responde Javier Abdala Estable cuando le preguntan por una palabra que lo defina. Y tiene toda la razón. Cualquiera que lo conoce estaría de acuerdo con él. Se trata de un artista y escultor uruguayo que logró -según él- lo que pocos pueden: que sus obras tengan un sello personal y único. 


Abdala es un hombre de mente inquieta, imaginativa e ingeniosa, un creador que encuentra su inspiración en los materiales que la vida y la naturaleza le van dando. Trozos de cubiertas reventadas, piezas de instrumentos musicales desarmados, pedazos de espejos rotos; a todo le encuentra un lugar especial dentro de sus obras.

Se trata de un artista que encontró un hueco, un espacio vacío en el que enfocar su arte. Sin querer queriendo, descubrió una manera auténtica y ecológica de darle valor a sus obras mezclando arte y reciclaje. “Está la gratificación de volver a usar y me encanta ese mensaje”. Y tal como hacía el escultor alemán, Georg Baselitz, su gran referente, prácticamente todo en sus obras es reutilizado, desde la madera hasta la pintura sintética que utiliza para darle color al cuadro.

Sus obras giran en torno a la representación de rostros y cuerpos mezclando madera tallada, pintura reusada y todos los objetos que se va encontrando “por el camino”; al costado de la carretera, al lado de un contenedor de basura o en la casa de familiares y amigos. Demuestra, entonces, que es posible encontrar arte en cualquier lado y en las cosas menos pensadas.

Dentro de sus obras más reconocidas están aquellas que hacen honor y retratan a algunas de las personalidades más reconocidas dentro del mundo artístico. Entre ellas, la cantante inglesa, Amy Winehouse, y el pintor holandés, Vincent Van Gogh. Y es a estos artistas a quienes les debe el éxito comercial de sus obras. “Si yo retratara a alguien que nadie conoce quizás no vendería tanto”, dice.

Su vocación estuvo presente y lo acompañó desde niño. Comenzó su formación artística en el Taller Barradas, ubicado en el barrio Malvín, a cargo del docente y hoy director, Salomón Azar. Pero fue recién cuando entró al taller de Javier Nieva -escultor y docente español- que aprendió el oficio de la talla en madera y se dio cuenta de que era eso a lo que se quería dedicar toda la vida. “Encontré algo que está buenísimo, y lo encontré sin querer”. Al principio, sus primeras obras tridimensionales no contaban con material reciclado, sino que estaban hechas únicamente a base de bloques. De a poco y sin planificarlo, descubrió el concepto de ensamblaje y lo comenzó a aplicar. Y fue así que, casi sin darse cuenta, el mundo del reciclaje lo atrapó y hasta el día de hoy no lo deja ir.

A pesar de todo esto, sostiene que ser artista en Uruguay es una tarea muy difícil e irregular. “Pueden pasar meses sin que suene el teléfono y, de golpe, llegan trabajos de todos lados. Se te puede juntar todo o estar muy quieto”, cuenta el escultor. Pero nada le quita la gratificación de poder plasmar sus sentimientos en una escultura o un lienzo y que esto tenga valor para otra persona.

Cuando uno se enfrenta con una obra de este artista, es probable que se cuestione qué sucede dentro de su cabeza al momento de crear. Pero para poder responder esto primero hay que entrar y entender su universo. En este caso, su taller, el lugar donde se produce la magia. Algunos gurús del orden dicen que el estado en el que se encuentra el entorno de una persona habla sobre su carácter. Esto mismo sucede con Javier Abdala y su taller, el cual dice más sobre él de lo que se puede poner en palabras. Al entrar allí uno se sumerge dentro de su mundo, uno que a los ojos de cualquiera parece caótico.

El piso cubierto de polvo de madera y un sinfín de objetos diversos, las paredes empapeladas con piezas y cuadros de distintos tamaños, latas de pintura vacías que ocupan todas las esquinas, y herramientas que cuelgan de los placares. Casi que no hay espacio para caminar. Son tantas las cosas que hay que da la sensación de que te van a absorber. Pero es en ese desorden en el que encuentra la belleza, es en ese caos en el que Javier Abdala hace su arte.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestEmail this to someone

One thought on “Javier Abdala, el artista del reciclaje”

  1. Raquel says:

    Las obras de Javier son notables !!! Encierran pasión ,creación ,juego,fantasía , delirio ,empuje y mucho trabajo!!! Continüa deslumbrándonos!,,
    Raquel D. Laporte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *