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Perón, el “Hitler argentino”

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Perón


Este año 2016 se cumplen 70 años de la llegada al poder de Juan Domingo Perón


El 24 de febrero de 1946 se celebraron elecciones en Argentina y Juan Domingo Perón frente a todo pronóstico se hacía con la presidencia. Los medios de comunicación internacionales y la mayoría de los nacionales daban por segura su derrota, en una época sin encuestas. Pocos políticos extranjeros proféticos se habían atrevido a reflexionar en el escenario del día después de su triunfo y evitaron tomar partido en el escenario argentino cuidando el decoro de las relaciones diplomáticas. El futuro presidente del Uruguay, Luis Batlle Berres, había sostenido sin tapujos que la elección argentina era entre “Hitler y Tamborini”, este último era el candidato de la Unión Democrática, conglomerado de partidos que rememoraba los Frentes Populares frente al fascismo.

¿Cómo hizo Perón para ganar con los medios en contra y con la oposición de las grandes corporaciones de negocios argentinas? ¿Por qué los votantes argentinos en el contexto de una dictadura militar votaron por el “candidato continuista” –así se lo llamaba- estigmatizado como la encarnación de Hitler? ¿Por qué los votantes argentinos sabiendo las consecuencias del fascismo y viendo las cenizas y el hambre de Europa apostaron con su voto por a un candidato del que se decía que era la encarnación de un nacionalismo agresivo y expansivo contra los vecinos y que reprimiría violentamente a los propios? Los políticos uruguayos hablaban de una probable invasión y sus opositores internos hablaban de exilios y torturas ¿Por qué Perón al que se le acusaba de ser la faz demagógica del fascismo triunfó en las elecciones que se recuerdan como las más limpias de la historia argentina?

Estas preguntas invadieron a los medios de comunicación y llevaron a la consternación a los políticos e intelectuales opositores ¿Qué pasó en la Argentina, un país visto en aquella época como un espejo de civilidad, educación o civilización para “apostar por la barbarie”? Estas imágenes eran las que se usaban en los medios para explicar lo inenarrable: ¿cómo el pueblo argentino votaba por Hitler cuando este ya estaba enterrado? Salvando las enormes distancias y las diferencias entre los personajes y las épocas están son algunas de las múltiples preguntas que los medios, políticos e intelectuales se hacen hoy respecto al triunfo de Trump en los Estados Unidos mirando perplejos lo que se titula como el “suicidio de la democracia norteamericana” o ver a sus votantes como “estúpidos”, “ignorantes”, “irracionales” u otras expresiones todavía menos agradables, es decir, la misma forma en que los opositores a Perón vieron a sus “cabezitas negras”: lo más bajo y bruto de ese pueblo le daba la victoria a un personaje que emergía por fuera de su clase política culta y elitista. Años y ríos de tinta le llevaron a la clase política argentina interpretar las réplicas del terremoto peronista, solo cuando comprendieron las razones del pueblo e hicieron un examen de sus culpas encontraron algunas pistas para conectar otra vez con un electorado que le dio la espalda en aquel imborrable febrero de 1946.

Imagen: Wikipedia

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2 thoughts on “Perón, el “Hitler argentino””

  1. Clara cerrano says:

    Caro! Orgullosa de vos, te quiero mucho. Besos

  2. Jorge Tesan says:

    Qué nota más errada. Conectar la idea del electorado de Perón con el de Donald Trump es demencial y extremadamente errado. Perón se había hecho de un par de cargos en el gobierno argentino previo a su propia presidencia. Uno era el de vicepresidente y el otro, de Secretario de Trabajo, en un país cuyas industrias reproducían el modelo de la Inglaterra de la Revolución Industrial, en la que no había leyes laborales y en el que casi trabajaban los niños, sin horarios fijos, sin sueldos dignos y sin siquiera medidas de seguridad, y en el que el Banco Central tenía un directorio de ingleses. Sin gremios ni derechos laborales, allí está la base electoral de Perón que, cuando al gobierno se le vuelve inmanejable, lo manda a detener y es el propio pueblo el que acude a su rescate en una multitudinaria manifestación, que no se verificó con quienes se lo parangona la nota, como Hitler. Perón y Eva aman a sus cabecitas negras, los sectores más marginados de la sociedad, los negritos. Hitler no, los manda a eliminar para hacer la raza aria pura. Cualquier ama de casa podía contar con una máquina de coser para poder iniciar un emprendimiento personal, los trabajadores tenían sueldo, aguinaldo, vacaciones, medidas de seguridad, los niños escuelas de primer nivel, la ciencia progresaba y todo en un marco de economía floreciente. El argentino jamás votó por Hitler, sino todo lo contrario, a un liberador y protector de la garra estadounidense en la Argentina. No en vano, quien encabezó la campaña electoral en contra de Perón fue el propio embajador de los Estados Unidos, Spruille Braden, a quién recurrían los políticos de la oposición. ¿Era lícito votar una opción generada en la embajada de los Estados Unidos, como la llamada “Unión Democrática”, donde sí se agrupaban nazis reconocidos y la oligarquía agropecuaria? El propio Braden luego encabezó desestabilizaciones a varios gobiernos de la región y era uno de los dueños del cobre de Chile. Y no olvidemos que el gobierno de Perón terminó con el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina, cuyos pilotos robaron las aeronaves de última generación con las que Perón se había cobrado la deuda que Inglaterra mantenía con la Argentina, y bombardearon la Plaza de Mayo, provocando más de 300 muertos, incluído un micro con niños de una escuela primaria de Santiago del Estero que visitaban Buenos Aires, mil heridos y una tremenda destrucción. Los aviones habían sido pintados con cruces y letras V que significaban “Cristo Vence” ¿quién tenía mas vínculos con el nazismo, Perón o el Vaticano? Antes, el gobierno de Perón sufrió varios intentos de golpes y atentados con bombas de políticos que se decían democráticos y luego hallaban tranquilo refugio en el Uruguay. Luego, Perón sufrió el exilio y el partido fue desmembrado. 18 años de proscripción en los que estaba prohibido mencionar a Perón, a Eva Perón, a cualquier cosa que tuviera que ver con el partido peronista y el cuerpo de Eva Perón fue ultrajado, literalmente, por los militares, cuyo referente era Hitler y entre los que abundaban apodos como “el nazi”. Los mismos partidos políticos que aún hoy existen colaboraron para derogar en una elección constituyente ilegal, convocada por una dictadura que no la ejercía, la Constitución de 1949. La misma dictadura que reemplazó a Perón fusiló a miembros del partido en forma sumaria y sin ningún juicio ni sentencia. Pasada la proscripción y regresado Perón, fue presidente por tercera vez. Es decir, tantos años no habían hecho olvidar al referente del partido. Murió siendo presidente. La dictadura que luego desalojó a su esposa y vicepresidenta, Isabel Perón, hizo desaparecer a 30 mil personas, la mayoría de ellos militantes del peronismo. Es sabido que esa dictadura cívico militar y eclesiástica torturó, robó bebés, tiró gente desde aviones, mató familias enteras y sus consecuencias las vivimos aún hoy. ¿De qué nazismo hablan en la Argentina cuando precisamente, los que se decían portadores de la República y la Democracia fueron los que mataron, desaparecieron, violaron, torturaron? ¿Quiénes son los nazis en la Argentina? Y vale la pregunta para el actual gobierno de Mauricio Macri, que destruyó un país desendeudado, con científicos trabajando, con niños en las escuelas y con satélites puestos en el espacio, con crecimiento a tasas chinas, con bienestar, con el mejor sueldo básico de Latinoamérica, con consumo y crecimiento, tal cual lo dejó la peronista presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a la que hoy se espera que pueda volver a su cargo y arreglar el desastre que Macri deja en tan sólo cuatro años.

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