Browse By

Category Archives: Opinión

Juego de niños

Amigos los niños, enemigos sus padres. Se han vuelto productos publicitarios que cargan la información transmitida por sus creencias culturales y familiares tan solo una década antes de aquel momento. Estrecho y firme el brazo dominante. Lo imita una boca que, en el fondo, quiere

Secretos de héroe

Caminan el horizonte con los ojos fijos en el enemigo. Como cualquier felino que caza exitosamente a su presa, lo analizan. Calculan distancias y velocidades. Agudizan el oído y le rezan al viento para que les traiga información de guerra. El paisaje comienza a verse

Realismo de Horacio Quiroga

Las baldosas de ceniza eran interrumpidas por dos cuerpos de cuero negro que le servían de vehículo. Lo seguían a todos lados y él, contento, los arrastraba con orgullo de quien se viste para una fiesta en la selva. Y con una curvatura tatuada en

Tributo a una diosa maya

Oscurecidos los cuerpos, en pura paradoja, por la iluminación de un astro universal que amenaza con una secta. En otra parte del mundo le hubiera hablado al lector del círculo sobre las plumas pálidas de Jonsu, o de la luna menguante en la frente de

¡Corre, Bean, corre!

El pecho rendido de un recorrido que atravesó urbes repletas y urbes desiertas. Comenzó a suspirarle al oído su esperanza que, de a poco, iba apaciguándose. Le habló una lengua en roce con un paladar, trancados los fonemas, la vuelta a dos niños pasándose un

Corrientes de Caronte

Con fuerza de odisea abrazan un plástico. Lo encierran entre un cuerpo con direcciones profundas y un par de cuerdas náuticas, o manos, que las salvan de ahogarse entre las almas de un Estigia bien camuflado. La presión del aire contra la de las aguas

Digno de un Cascanueces

Con la tierna y misteriosa riqueza de un compás bien conocido, alza una primero. Le sigue la otra que, cortando tajos en el aire, se eleva aún más. Las extremidades del director de una orquesta de cemento sólido dirigen vientos, cuerdas y percusión. Pero si

Adiós, pequeño vestido negro

Desvanecido ante la magia de la mortalidad, la nariz de Onetti ya no puede oler la primavera y los dedos de ella ya no pueden acariciar la dulzura de sus telas más finas. Solo permanece la famosa inútil sensación de las epopeyas hacia la gloria,

Sangre de metro

Dios no muere porque el hombre lo ha matado, muere porque lo ha creado. Un sinfín de pensamientos en ebullición, un sinfín de pasos andados, un sinfín de melodías sin terminar. La velocidad de cada pasajero al pasar deja una historia inconclusa. El lector se

Los regalos del rock

Aquellos que cumplen sus sueños generan tanto odio como amor. Un humor que parece inagotable, el desprendimiento de las modas, la falta de apetito de quien ya está completo. Todo eso es delatado por una remera que se transforma en la cueva de un cuerpo,