Quiénes somos

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Secretos de héroe

Caminan el horizonte con los ojos fijos en el enemigo. Como cualquier felino que caza exitosamente a su presa, lo analizan. Calculan distancias y velocidades. Agudizan el oído y le rezan al viento para que les traiga información de guerra. El paisaje comienza a verse

Realismo de Horacio Quiroga

Las baldosas de ceniza eran interrumpidas por dos cuerpos de cuero negro que le servían de vehículo. Lo seguían a todos lados y él, contento, los arrastraba con orgullo de quien se viste para una fiesta en la selva. Y con una curvatura tatuada en

La pasión por la gran pasión

Periodistas, futbolistas y fotógrafos reflexionaron la semana pasada en la UM  sobre la pasión que les une: el fútbol Día 1 – El origen del fútbol en Uruguay Hace seis años, los hermanos Facundo y Juan Ponce de León se cuestionaban hacia dónde iba su carrera

Tributo a una diosa maya

Oscurecidos los cuerpos, en pura paradoja, por la iluminación de un astro universal que amenaza con una secta. En otra parte del mundo le hubiera hablado al lector del círculo sobre las plumas pálidas de Jonsu, o de la luna menguante en la frente de

¡Corre, Bean, corre!

El pecho rendido de un recorrido que atravesó urbes repletas y urbes desiertas. Comenzó a suspirarle al oído su esperanza que, de a poco, iba apaciguándose. Le habló una lengua en roce con un paladar, trancados los fonemas, la vuelta a dos niños pasándose un

Corrientes de Caronte

Con fuerza de odisea abrazan un plástico. Lo encierran entre un cuerpo con direcciones profundas y un par de cuerdas náuticas, o manos, que las salvan de ahogarse entre las almas de un Estigia bien camuflado. La presión del aire contra la de las aguas

Vascolet con Hugo, por favor

  “Yo lo conozco, es gol. Tiene que andar…”, exclamaba Jorge Contreras cuando su jefe, Horacio Levinas, le pidió su opinión sobre poner a Hugo al aire en Magic Kids, el canal que habían comenzado a producir en conjunto hacía nada más que un año. En 1996

Digno de un Cascanueces

Con la tierna y misteriosa riqueza de un compás bien conocido, alza una primero. Le sigue la otra que, cortando tajos en el aire, se eleva aún más. Las extremidades del director de una orquesta de cemento sólido dirigen vientos, cuerdas y percusión. Pero si